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¿Tiene un nuevo jefe desde hace menos de 100 días? Esto le puede interesar. Sugerencia: tome papel y boli y cuando lea la palabra “¿implicaciones?” escriba algunas ideas al respecto. Hagamos memoria y continuemos la historia de Michael O. Recuerden, el mando intermedio que recibe una noticia: un cambio de jefe en la gerencia. Le sugiero lea la primera parte si todavía no lo ha hecho para comprenderlo mejor.

Ahora imaginemos que vamos a dar algunas pautas a nuestro amigo Michael. Suponga usted que le cuenta: “Tengo un nuevo jefe… Viene con fuerza… No sé si va a contar conmigo… No me conoce de nada… A ver qué cambios hace…” ¿Le resulta familiar, verdad? Dejemos al lado las clásicas recomendaciones del tipo: “tú dedícate a lo tuyo y pasa desapercibido”, “no te metas en líos ahora” o “haz lo que te digan”.

La llegada de un nuevo superior supone un gran temblor a nuestras reglas de funcionamiento. Es caer en la ignorancia el pensar que todo seguirá igual. El buen profesional se adapta y asoma una nueva manera de funcionar. Su aterrizaje va a removernos, provocar fisuras en nosotros que puede hacernos arrastrar a comportamientos poco gratificantes: escondernos, ocultar información relevante, adular, malmeter… Piense en algunos momentos donde se ha comportado así. ¿Qué podemos valorar en este contexto? ¿Que será lo realmente útil?

Los que empiezan en una profesión con usted no suelen terminar con usted. Así es la vida. Los jefes se van y vienen. Acéptelo. Y disfrute al máximo del aprendizaje posible con esa persona. ¿Implicaciones?

Sea auténtico. Despliegue su liderazgo triple C:

Conecte con lo importante

Comprométase en acciones valiosas con el nuevo jefe

Céntrese en ser un buen profesional ahora evitando rumiar en planes

Tenga en cuenta que reproducimos dinámicas existentes aunque cambie el jefe. Así que note cuando opera de la misma forma que antes con el nuevo superior. Las personas que forman parte de un grupo pueden generar movimientos hacia atrás. Es probable que ahora sus ideas que antes eran muy aceptadas, ahora por ejemplo sean rechazadas. Es el espectáculo de las relaciones. ¿Implicaciones? ¿Qué dinámicas perjudiciales es el momento de evitar?

• Evitar las comparaciones. Estamos entrenados para comparar. Somos muy buenos comparadores. Nos comparamos con el jefe anterior, con el jefe que nunca tuvimos o que el fantástico jefe que nunca tendremos. Fíjese la próxima vez tenga un pensamiento de comparación.

• Establecer una comunicación directa y clara, sin evitar los conflictos y las discordias. No se calle algunas cosas y aprenda a decir las cosas desde sus propias necesidades. Sugiera un encuentro de calidad para trasladar sus expectativas y demandas. También sus ideas.

• Aproveche para limpiar, ordenar sus materiales, oficina, archivo… sus mails. Haga espacio a una nueva manera de trabajar y funcionar que tarde o temprano

Actúe, no se limite a hablar. La adaptación a un nuevo manager requiere un esmerado trabajo y acciones. “Los planes son tan sólo buenas intenciones a menos que devengan inmediatamente en arduo trabajo”, escribió Drucker.
Es el MEJOR momento para mejorar, para progresar en algunas destrezas. ¿Implicaciones?

Ayude de corazón a su nuevo responsable. Procure exponer el contexto de su dominio. Cuidado con la trampa de hablar mal de otros, de todo lo que funciona mal o irregular. Mejor sustente la conversación en hechos y datos. En este párrafo la palabra importante es corazón. Póngase en su lugar cuando llegue al trabajo y actúe pensando y poniéndose en su piel.

¿Implicaciones? ¿Usted tiene desde hace poco un nuevo manager? ¿Cómo lo vive?

Hoy vamos a reflexionar a partir de una historia real: Michael O. (nombre ficticio) trabaja en una empresa de sector servicios. Depende de la dirección y le anuncian que va a cambiar de manager. Cambios internos provocan que la antigua gerencia deje el cargo y se incorpore una nueva directiva. Podemos abordar esta situación frecuente a modo de entrenamiento. A quien lo desee, le invito a imprimirlo y a responder a las preguntas finales.

La cabeza

Inquietud e incertidumbre. “Qué cambios hará”, “¿Contará conmigo?”… Estas y otras frases aparecen en la cabeza de un profesional que es notificado de un cambio en su línea jerárquica. El peso de esta preocupación va a depender de varios factores, pero caben subrayar estos tres principalmente:

1. El grado de rigidez en el organigrama. Si el “jefe” tiene mucho peso, su cambio, pesará también. Si el organigrama es más abierto y la responsabilidad más compartida el peso será mayor.

2. El nivel de adaptación a los cambios del profesional; de apertura a lo nuevo, a la incertidumbre y al descontrol. Esto irá marcado por su trayectoria y sus experiencias previas, aunque es entrenable.

3. Las expectativas de ambos en el nuevo sistema que se va a generar. Es decir, qué va a esperar Michael de su nueva manager y a su vez, ella qué va a esperar de él. El gap percibido entre las expectativas presentes y las que se empiecen a cumplir en los inicios va a aumentar o disminuir el malestar.

En este punto es necesario subrayar que la experiencia de Michael con su anterior jefe marcará un listón. Como entenderá el lector, las relaciones que hemos tenido con nuestros anteriores jefes encauzan las expectativas que ponemos en la persona que se incorpora ante un cambio, resulta inevitable establecer comparaciones.

¿Oportunidades?

Parece que la llegada de un compañero siempre es una oportunidad para crear nuevos vínculos y abrir nuevos espacios a la creatividad y a la innovación. Es como cuando viajamos a un lugar nuevo y conocemos nueva gente. Podemos poner un muro para seguir en nuestra cultura y en nuestra manera de hacer o abrir nuestra mente al aprendizaje.

Resulta un desafío enorme, porque según como tengamos montado nuestro estilo de dirección y de auto-gestión y cómo nos relacionamos con nosotros mismos y los demás vamos a operar de una forma u otra.

En el caso que nos ocupa, nuestro manager Michael O. vive la sensación siguiente: llega un nuevo jefe que va a cambiar muchas cosas, no sabe si cuenta con él o no, si tiene presupuesto para su departamento o no, y cómo va a ser su carácter (si tan bueno como el del anterior o si será una persona amable y con habilidades de escucha), de otra manera no le conoce, no sabe cómo dirige y no sabe cómo llegar a comunicarse bien. ¿Te resulta familiar, verdad?

Imagina que llega un extraterrestre a tu casa. Una noche tranquila. Y entra en tu casa y te dice que va “voy a vivir contigo durante unos meses”. Y que además llevará la batuta de la casa durante ese tiempo. No puedes elegir. ¿Cómo reaccionas? En tu mente se activarán miles de sensaciones y pensamientos del tipo “y a este qué le gusta, cómo me dirijo a él, que me hará, me expulsará de la familia, cambiará la casa, contará más con otros que conmigo, etc.”.

El aprecio y el miedo

La incertidumbre es un grano a la motivación, a la energía en muchos casos. A menudo provoca inacción, bloqueos; que nos quedemos parados y que hagamos cosas que nos alejan como profesionales, por ejemplo:

   “Hacer la pelota”, o más sutilmente: provocar encuentros con el nuevo manager para ser escuchado y reconocido.

   Mentir sobre nuestro trabajo o sobre otros compañeros con el fin de sentirnos mejor, apreciados y fuertes.

   Escondernos, no participar, no dar nuestra opinión, no estar al 100%, por miedo probablemente a equivocarnos y no conocer la reacción del nuevo jefe.

   Hablar mal a otros del nuevo jefe (y ya de paso del antiguo).

–   Hiper-trabajar (lo que nunca habíamos hecho antes) para salir bien en la foto finish.

   Dejar de ser nosotros mismos: ponernos una máscara (más gruesa quizá de la que ya llevábamos) y convertirnos en alguien que no somos, traicionando nuestros principios.

   No advertir al nuevo de virajes demasiados rápidos o de paso lento. No ser valientes para decir lo que pensamos.

   Dejarle solo/a. No ayudar.

Todos estos modos de hacer que al lector no le resultarán extraños, lejos de generar profesionalidad, llevan al que los hace, en nuestro caso Michael O., a tener un profundo malestar como profesional, a cuestionarse su valía e incluso a plantearse la continuidad en el departamento y en la compañía.

En la segunda parte de este artículo conoceremos diferentes perspectivas en aras de la eficacia, la armonía empresarial y el bienestar profesional. Aún no hemos hablado del nuevo jefe, y a ella también le pasan cosas cuando toma el puesto.

Ahora invito al lector, ya que ha llegado hasta aqui, a que reflexione sobre estas cuestiones:

   ¿Has vivido algo parecido en tu carrera profesional? ¿Cómo actuaste? ¿Cómo lo harías ahora si pudieras volver atrás?

   ¿Qué estilo de dirección conviene en este momento?

   ¿Cómo ayudar a un nuevo profesional que cambia de jefe? Seguro que tienes así gente a tu alrededor.

   ¿Cómo sembrar semillas que lleven a cultivar una buena relación desde el minuto uno?

   ¿Qué errores se deben evitar?

   ¿Cómo puedes ayudar al nuevo jefe a integrarse perfectamente?