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El liderazgo de las organizaciones donde hay conexión, capacidad de visión y disposición a la acción tienen diferentes resultados. La calidad de su management es competente, apasionado, legítimo y entusiasta. Y eso influye en la cuenta de negocios. Los líderes que eligen desarrollar estas destrezas en ellos/as mismos y en sus equipos también están dispuestos a: 

-Establecer debates y diálogos no siempre fáciles cómodos. 

-Aprender y cambiar. A mejorar su forma de trabajar, negociar y ¡VIVIR! 

-Creer en el poder de lo “positivo”

-Entregarse a sus equipos. Les importan las personas. A menudo describen su t–trabajo como el espacio para que sus equipos crezcan, mejoren y se desarrollen. 

-Darse cuenta de sus errores, a tener en cuenta el impacto de lo que hacen. Incluso a reconocer que no siempre aciertan 

Como “jefe” su día está lleno de oportunidades…cómo comunicas, cómo te relacionas, cómo conversas…. ¿Cómo puede repercutir tu actuación en los diferentes niveles de su organización? 

Puedes elegir por el BIEN DE TODOS. 

Continuar con integridad. Clarificar sus valores, sus ideales… 

Disculparse con quien corresponda

Adaptar su estilo de gestión en aras de su autenticidad …

Para ir más allá, 

-Iniciar todas las reuniones de forma positiva. Con energía generativa. Comience reconociendo logros, progresos. Creando “buena onda”. 

-Reconozca lo valioso de su equipo. Recuerde sus capacidades, sus puntos fuertes…inspire que la producción de valor sea desde las fuerzas. 

-Dedique tiempo a compartir los valores, los principios, las aspiraciones personales. 

-El cambio, la incertidumbre y la ambigüedad genera tensión. Ayude a las personas que están en este entorno a tener suelo firme. 

-Identifique los temas importantes. Las situaciones complejas. Los puntos de atasco de todos los niveles de la organización. Trate de mantener una visión clara de los sueños compartidos y de priorizarlos. 

-Aprenda sobre gestión de proyectos, metodologías ágiles, sprints. 

-Tome un tiempo para celebrar y aprender del trabajo realizado. Mantenga el entusiasmo. 

-Promueva la diversidad, los equipos muy diferentes y las necesidades singulares. Incidirá en una innovación más poderosa. 

-Alimente un diálogo mayor: hable del sentido de su equipo, de su organización. Realce los objetivos mayores ante los problemas menores. Tenga conversaciones que apunten “lejos”.

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Este último mes he dedicado un tiempo a anotar aquellas ideas que algunos de mis clientes han dejado huella en mi. Las comparto para tu reflexión:

  1. 1. Sé la causa de tu propia forma de dirigir, no el efecto. 
  2. 2. El mayor competidor en tu carrera profesional está dentro de ti.
  3. 3. Las respuestas siempre vienen del mismo lugar en el que te enfocas. Así cambia el enfoque para generar cambios mayores.
  4. 4. El buen manager inspira todo el tiempo, no es a media jornada (hablando de los líderes tan bien reconocidos en sus empresas y fuera de ella, en su ámbito personal, denostados/as).
  5. 5. La buena dirección asume la responsabilidad de TODO lo que sucede (hasta el último momento dicen YO).
  6. 6. Una gran barrera de los líderes es su pensamiento rutinario.
  7. 7. El 92% del miedo es injustificado viene de personas lejanas a las que no podemos influir, del pasado o no es real.
  8. 8. El miedo y el estrés más que temerles nos convienen como buenos consultores.
  9. 9. Da el 10% de tu energía (en forma de tiempo, dinero…) a otros de forma altruista.

Espero que hayáis disfrutado de ellas.

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He tenido la oportunidad de participar en un programa donde recogí testimonios en formato de entrevistas sobre jóvenes líderes, ya con importantes responsabilidades directivas. Cristina nos autorizó compartir sus reflexiones y te las cuento a continuación. Me encantaría recibir tus respuestas a estas preguntas si fuera tu caso.

1. ¿Cómo aprendiste a ser manager?

Yo creo que a ser manager aprendemos desde que somos pequeños y aún hoy, seguimos aprendiendo. Cuando era pequeña y movía a mis compañeros a jugar a lo que yo quería jugar, con mis hermanos pequeños con los que a día de hoy sigo dándoles premisas para que hagan unas cosas u otras…nos ayudamos, colaboramos, aconsejemos y escuchamos desde siempre.

Mi primera experiencia como manager fue en Alcampo, durante seis meses estuve en formación con otro jefe, a él le “copie” las cosas que yo creía que hacía mejor, pero cuando más aprendí fue cuando me quede sola en el día a día con mi equipo. Fue una soledad para aprender que agradezco mucho ahora.

2. ¿Qué hiciste mal al principio?

Al principio hice muchísimas cosas mal, creo que fui con ellos mucho más distante al principio de lo que acabamos siendo, en algunos momentos no supe medir bien su trabajo.

Creo que mi forma de expresarme al principio no era clara, daba “órdenes” y además confusas, cuando algo me agobiaba mucho se lo trasmitía a ellos. Siempre me resultó mucho más fácil decir y reconocer el trabajo bien hecho que el malo. Me parecía muy difícil decirle a alguien que lo estaba haciendo muy mal, lo maquillaba y a veces no resultaba nada efectivo.

3. ¿Qué te costó más?

Lo que más me costó fue crear el vínculo con una persona del equipo que estaba desmotivada y para que se me entienda “pasaba de todo”. Me resultó muy difícil entenderla y ubicarme diferente para mejorar la relación. Aún guardo con dolor la primera sanción que puse a una persona.

4. ¿De qué te sientes muy orgullosa?

Me siento muy orgullosa de haber hecho crecer a personas, de conseguir incluso ilusionar a algunas que estaban “perdidas por la organización” y que hayan promocionado a un puesto mejor, cumpliendo sus sueños.

De conseguir los objetivos de crecimiento, facturación y gestión, pero de todo eso, de lo que más orgullosa me siento es haber logrado que mi equipo se implique en conseguirlo, yo sin ellos no sería nadie.

De haber dejado huella en mis equipos, que me sigan llamando y se acuerden de mí transcurrido el tiempo.

5. Si dejaras de dirigir personas, ¿qué perderías?

Sobre todo el dejar de influir con mis decisiones y actuaciones en otras personas. El aportar mi granito de arena en que disfruten de su trabajo y crezcan tanto personal como profesionalmente.

Dejaría de aprender de otros, de la gente más veterana que tanto me enseña de mi equipo, como de las nuevas generaciones que vienen.

Dejaría poder hacer algunas cosas en equipo…