Los humanos tenemos un defecto: centrarnos sólo en la solución del problema. Hacemos que se nos acumulen listas y listas de cosas que hacer y problemas por resolver. Parece un problema, pero esto hace que nos preocupemos y a su vez nos tranquiliza, ya que nos hace sentir un poco más cerca de la meta. La mayoría de veces la sensación de preocupación solo queda en eso, en una sensación, y por eso casi nunca llevamos a cabo la acción para solucionar dicho problema. Es aquí donde el coach puede ayudar, abriendo nuevas oportunidades, nuevos marcos y nuevos planos de acción para aclarar los pensamientos y las emociones.

En el liderazgo, saber escoger estos pensamientos es de vital importancia. Sobre todo los pensamientos asociados a la visión del mundo futuro del líder, al concepto que tiene sobre sí mismo/a y a la concepción del mundo que le rodea. Pues son estos los mismos pensamientos que determinarán tu actitud y decisiones para ti y tu equipo. Definirán tu estilo de management.

Hace unos meses tuve la oportunidad de realizar un estudio a personas cuyo interés principal era afrontar nuevos retos profesionales. De esta investigación obtuve diversas conclusiones, pero lo que quiero subrayar en este post son las respuestas que entran en el nivel de los pensamientos.

En el experimento se realizaba lo siguiente:

Los estudiados tenían que imaginar que su manager respondía a todas sus expectativas profesionales como nunca nadie lo había hecho antes. Y se les preguntaba: ¿Qué habilidades querrías mejorar en tu vida?”. Observé que la libertad de movimientos del ser humano suele estar estrechamente unido al malestar mental y provoca una dependencia a sus “creencias” y pensamientos cotidianos que causan una multitud de inoperancias en los empleados y los líderes que les gestionan.

Por eso llegue a la conclusión que los valores y principios de una empresa, de una organización, y, sobre todo, de un líder permite explorar nuevos talentos. Porque la clave es tener claro estos dos elementos, ya que es a partir de aquí cuando se puede generar conductas y vinculados a los resultados deseados.

Tener claros tus pensamientos y saberlos utilizar correctamente te llevará a ti y a tu equipo a dar lo mejor en el trabajo y liberándote de cargas y preocupaciones innecesarias.

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