Los managers y líderes que se desviven por complacer a los jefes y que en apariencia son excesivamente obedientes, suelen albergar en su interior profundos sentimientos de inseguridad. Buscan aprobación en una forma que a menudo es muy reforzada por los directivos que los rodean. No es infrecuente ver a managers que siguen viviendo de acuerdo a estos patrones – infantiles-, que jamás pueden decir «No » a nada, que nunca parecen tener una opinión o pensamiento propios, que son tan compulsivamente obedientes y «buenos» que llegan a ser latosos y aburridos como compañía y dentro de su organización.
De lo que aquí se trata es de un desequilibrio del lado «bueno» de la personalidad. Todos deseamos cierta aprobación, refuerzo y reconocimiento; todos tienen dentro de sí la capacidad de ser «buenos», de seguir instrucciones y de hacer lo «correcto». También tienen dentro de sí la capacidad de enojarse, rebelarse, disentir, adoptar su propia posición y expresar sus opiniones cuando están en desacuerdo. Necesitamos ayudar a los managers «demasiado buenos» a encontrarse a sí mismos, a descubrir aquellas facetas suyas que les parecen perturbadoras y atemorizantes, a ser managers auténticos que disfruten sacando lo mejor de las personas.
Debemos alentarlos para que puedan escoger libremente expresarse de la manera que quieran, antes que estar enclaustrados en un solo modo de expresión. El manager que se desvive por complacer, agota así gran parte de su energía. Está constantemente dirigiendo su energía al exterior en vez de satisfacer sus propias necesidades y las de su propio equipo.
Te invito, tu como manager o líder de managers a que consideres este enfoque como una oportunidad de crecimiento …
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