Desgraciadamente muchas personas esconden talentos y habilidades que pueden aplicarse en el día de día de la empresa. Los miedos y las tensiones acentúan estas inhibiciones distorsionando la valía del profesional.

Desde luego, muchos trabajos requieren de unas cualidades muy concretas, pero hay muchos otros, donde el éxito demanda competencias personales.

Les dejo algunos factores que pueden inhibir el auto-liderazgo. Será útil para quien dirige personas, que lo vive en su equipo o en ella misma, y para las personas que dirigen departamentos de recursos humanos:

  • “Me falta confianza”
  • “Otras personas son más listas que yo”
  • “Aprendo lentamente”
  • “No puedo soportar la presión”
  • “Prefiero escuchar antes de hablar para no meter la pata”
  • “Me impone la autoridad”
  • “Me agobia la presión con los plazos”
  • “O se hacen las cosas bien o no se hacen”
  • “Me cuesta trabajar con otras personas”
  • “No tengo estudios”
  • “Los demás hablan mejor que yo”
  • “soy reacia a tomar decisiones”

 

¿Consideras que falta alguno en la lista?

Empoderar a otros obliga un cambio de estilo. Conduce a incrementar la delegación, la comunicación y la responsabilidad. Las personas directivas entonces tienden a liberar el poder y así el campo de acción se amplia ocurriendo cosas nuevas en las compañías.

En mis 20 años de experiencia dirigiendo equipos me parece que el cambio de estilos no es más que una pequeña parte. La “explosión” máxima de talento sólo tendrá lugar si la organización cambia su cultura eliminando primero todas las barreras y frenos que impiden el potencial. Paradójico sí. Conviene empezar “barriendo” porque debajo de las hojas se esconden las condiciones naturales del progreso.

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